Por tercera vez en tan sólo dos meses, estos dos conjuntos volvían a enfrentarse. En su último duelo en tierras camarguesas, los locales superaron en un vibrante partido a los renedanos, devolviéndoles el golpe recibido en la segunda jornada de copa. Esta vez, el conjunto lechero se presentaba sin Juanito Gómez, ni Jaime Hernando, ni Nacho Gómez, a los que hay que sumar la baja constante de Miguel Carral. Por los visitantes no se alinearon Tommy Hernández, José Lasanta, Luis Cuadrado ni Larry Barrero, unas ausencias de entidad en la escuadra negrona.
El primer cuarto se centró en la estelar batalla anotadora entre las estrellas interiores de cada combinado, Chuchi Samperio y Fofi Peñalva. El primero anotaba once puntos, empezando con una increíble canasta con tiro adicional incluido y finalizando con el lujo (sobre todo para un jugador que se curte en la pintura) de un triple. Fofi comenzó frío, cometió rápidamente dos personales y parecía que ésa no iba a ser su noche. Pero a partir de la segunda falta, su comportamiento en la cancha cambiaba diametralmente, con ocho puntos seguidos y cargando con tres faltas en nueve minutos a su par Héctor Cayón (apuntad su lanzamiento desde 6'25 metros, Fofi on fire).
Equilibrio hasta que...
En el segundo periodo, el alero camargués Ángel Rodríguez (Paspalj) asumía el papel protagonista y anotaba once puntos, desde todas las posiciones, convirtiéndose en la pesadilla visitante y principal atracción para el escaso grupo de aficionados presentes en el Pabellón Fernando Expósito. Colocaba a su equipo un punto arriba (36-37) en el tiempo de descanso, con veinte minutos de juego por delante.
En el tercer cuarto tomaba el control de partido el alero local Marcos García (una de nuestras debilidades) y las luces se tornaban enfocando a su figura. Encestaba doce puntos, superando la veintena con más de diez minutos por delante. Por su parte, los pupilos de la dupla Fernández-Raso sufrían una parada cardiorrespiratoria en ataque, con tan solo nueve puntos, que se agravaban con los 22 encajados. Los visitantes estaban en estado crítico, necesitaban urgentemente auxilio (58-46).
Los locales no podían dejar escapar la victoria. Con la aparición de Héctor Cayón bajo los aros y los oportunos triples de Javier Iturregui, llegaron a franquear los veinte de ventaja (69-47). Desde ese instante, Amide se dedicó a maquillar una dolorosa derrota a base de anotar tiros libres en un interminable carrusel: el 0-9 de parcial, con tiempo muerto del técnico local de por medio, les permitía morir con una encomiable dignidad.