El cuarto emparejamiento de la temporada entre Herpesa Solares y Amide Camargo, dos clásicos de la liga, se resolvió igual que los tres choques anteriores: con victoria local. Todo ello en un encuentro espectacular, vivido con una gran intensidad en las gradas y en los banquillos y con continuas alternativas en el liderato del marcador.
Los camargueses empezaron francamente enchufados el encuentro. Con la seriedad por bandera y en la línea de los últimos partidos, lograron la máxima renta alcanzada por ambos en todo el partido (13-21). Los jugadores interiores de Amide imponían su ley bajo los tableros (10 puntos de Fofi Peñalva), mientras que Herpesa Solares trataba de responder con su batería de hombres exteriores.
En una magnífica racha de éstos últimos, los locales enjugaron la diferencia del primer cuarto y amenazaron con ponerse por delante (35-35). Los triples de Jorge Gajate y Juanjo Perojo habían obligado a David Fernández a pedir su primer tiempo muerto. El electrónico se convirtió poco después, y durante todo el tercer cuarto, en un incesante columpio que no paraba de balancearse (50-49).
La tónica de igualdad se mantuvo hasta el final del partido. Herpesa Solares apenas pudo arrancar una ventaja máxima de cinco puntos (60-55) con una presión asfixiante que cortocircuitó los cables visitantes. Esa no fue la única novedad táctica de Ángel Abascal, que durante muchos minutos del último cuarto defendió a su rival en zona.
Golpe de suerte
En los dos últimos minutos del choque, y con el marcador empatado, surgió la alargada figura de Jaime Ortiz. El jugador agotó todas las dosis de fortuna que aún fluían en el pabellón solarense para anotar dos canastas vitales: cuando más apretaba la defensa camarguesa, su brazo derecho ejecutó un gancho a tabla a dos metros del aro digno del mismísimo Kareem Abdul-Jabbar. No contento con ello, en el siguiente ataque minaba aún más las esperanzas visitantes con un tiro que el aro y el tablero pincharon alalimón para acabar dentro de las redes (78-76).
Lejos de desesperarse, Amide Camargo reaccionó forzando sendas faltas personales: Fofi Peñalva demostró que no todos los jugadores interiores padecen reacciones de alergia cuando se enfrentan a los cuatro metros y clavó limpios los dos tiros libres; pero también lo hizo su adversario en la falta posterior cometida por él mismo (80-78). En el último ataque del partido, Rodrigo Angulo primero y Nacho Cid después marraban los triples que pudieron entregarles el partido. Amide sigue gafado a domicilio.