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No hubo sorpresas en la reanudación del choque de la discordia. Baloncesto Laredo se presentó con seis jugadores y el duelo se reanudó con cuatro tiros libres que convirtió Jaime García (63-51). El Leche Altamira trató de imponer una cadencia lenta, jugando posesiones largas. Óscar San Emeterio puso el 63-53 en el marcador y Quique Seara dejó la diferencia en ocho, alimentando las ilusiones de remontada de los laredanos.
Pero nada más lejos de la realidad: Leche Altamira se hizo con el control del partido y los visitantes se vieron obligados a realizar todo un rosario de faltas para impedir que el reloj corriera. Los locales estuvieron acertados desde la línea de tiros libres, mientras que sus rivales no aprovecharon sus ataques. Al final, 69-57 para los renedanos.
Dos equipos para una plaza
Con este resultado, el nombre del propietario del último puesto para la fase asturiana queda aún pendiente. Dos equipos, Santander UGT Lobos y Leche Altamira, se jugarán la codiciada cuarta plaza, ya que Baloncesto Corrales ha perdido todas sus opciones matemáticas. Y los cálculos son tan sencillos como éstos:
>> si gana uno solo de los dos contricantes, la victoria le conducirá directamente a la Fase Astur-Cántabra. Si el equipo afortunado fuese el santanderino, lo haría como cuarto clasificado y volvería a medirse a su hermano mayor, Estela Lobos. Si son los renedanos los victoriosos, se podrían aupar a la tercera plaza liguera con una derrota de Baloncesto Laredo ante Amide Camargo;
>> si ganan los dos equipos, la suerte de ambos la decidirán laredanos y camargueses. El triunfo local calificaría a Santander UGT y la victoria visitante a Leche Altamira (también como cuartos y terceros). La mala noticia para ellos es que Amide Camargo no gana a domicilio un encuentro de temporada regular desde hace más de un año (ya ha llovido desde entonces);
>> y si pierden ambos, el afortunado sería el equipo de Pablo Portilla, que saldría victorioso del triple empate con Leche Altamira y Baloncesto Corrales (tres triunfos en cuatro partidos de los capitalinos, por dos de cuatro de los corraliegos). Son, por lo tanto, los únicos a los que incluso les puede valer la derrota. Sea cual sea el caso, la emoción está asegurada hasta la última jornada. |