Santander
UGT ha caído en su casa ante el representante de Avilés de
forma clara y contundente. La superioridad de los visitantes
se plasmó a partir del descanso. Una escuadra más
experimentada, muy conocedora del juego local y el palpable déficit de centímetros de los santanderinos se ocuparon de hundir las esperanzas sindicalistas. Nunca se dijo que debutar
fuese fácil.
El
nerviosismo inicial se traducía en continuos errores en el
tiro que deslucían el espectáculo. Por los visitantes
comenzaba a brillar el excelente alero Javier Cándas. Los números
no mienten y este jugador es capaz de hacer muchas cosas...
y todas bien. Pide a gritos nuevos retos en su evolución
deportiva: 1'94 metros, con buen bote y un gran criterio de juego, un
referente seguro en esta fase. Anunciaba tormenta con
siete puntos en los primeros ocho minutos. Los suyos daban primero (15-16).
Desde
el banquillo emergía la figura de Jorge Terán, con su típico
estilo freestyle. El santanderino era el único
que veía aro. A base de acciones individuales mantenía a
su equipo en liza: 17 puntos (con tres triples) en apenas
doce minutos. El relevo anotador lo asumió la estrella
local Sastre Pepín Fernández, al que trató de
frenar, con una muy pegajosa defensa, el fibroso escolta Nacho Lara. Pero el novel jugador se vio superado
una y otra vez por la clase de uno de las estrellas de
nuestra liga.
Regreso en tromba
Solo
tres puntos de desventaja para los capitalinos (32-35) y 20
minutos por delante. Las espaldas en todo lo alto. Pero la ilusión
cántabra se difuminó a la velocidad que funcionaron las
nuevas directrices impulsadas por la sapiencia del afamado técnico
visitante Emilio García Suárez.
Lo
primero, la aparición en las labores menos vistosas del
interesantísimo alero Moflo García, que apagó la luz de las estrellas locales (tan fácil como
tocar el interruptor). La segunda, la matización de sus
acciones ofensivas en las posiciones cercanas al aro. Los
pitufos se convirtieron en diminutos. El abrumador dominio
de los visitantes en el rebote ofensivo proporcionaba
constantes segundas opciones, que permitían a los avilesinos colocarse 12 arriba restando once minutos (44-56).
Los
locales subsistían gracias a un acertado Soldado
Universal Adrián Saro. Por mo-mentos le llegaron a
flotar y lo pagaron caro: 15 puntos en la segunda mitad (con
tres triples), dando más caché a su nominación como jugón
revelación de esta temporada. Si exceptuamos a Adrián,
nos encontramos con la inmensidad del desierto en los dos últimos periodos.
Muchas dificultades
Las acciones individuales como solución a los
atascos ofensivos, la falta de
criterio en el tiro, ejemplificada en la figura de Joaquín
Llorente, que lanzó triples desde nueve metros sin apenas consumir la posesión, y la claudicación en la pintura (se
tiñó de azul) impidieron
un acercamiento de los pupilos de Pablo Portilla. Una auténtica
lástima.
Los
visitantes cosecharon su primer triunfo de forma cómoda, a
pesar de la irregular dirección del experimentado base
Manolo Castaño, enfrascado en inútiles luchas para subir
el balón. La grandeza de los asturianos reside en la solidez transmitida desde el banquillo y en dos pilares fundamentales,
el consabido Javier Cándas, estrella indiscu-tible, y el
capitán del conjunto azulón Nica García, un rocoso pívot
con extraordinarios movimientos de pies. Ante los pitufos
santanderinos se hizo aún más grande, tirando con un
excepcional porcentaje. Se esperaba más de jugadores como
Miguel Rodríguez o Nacho Lara, pero por un partido no se
puede desprestigiar un buen año.