El título de Copa se decidirá el próximo sábado en el Polideportivo Numancia (16:30h). La Unión Cántabra deberá defender en tierras santanderinas la diferencia de cinco puntos cosechada en el coliseo torrelaveguense (72-77). Sin embargo no podemos afirmar que el resultado haya sido plenamente satisfactorio para el conjunto unionista, ya que a falta de poco más de un minuto para el final del encuentro, su ventaja franqueaba la barrera psicológica de los diez puntos. Pero ese contratiempo no lo convierte, ni mucho menos, en un marcador negativo para la escuadra capitalina: con la eliminatoria en franquía y el factor cancha de su parte, los negros se encuentran en una situación envidiable para revalidar el título conquistado la temporada pasada.
Los tópicos deportivos indican que las finales son cotos cerrados al espectáculo. Pues bien, nada más lejos de la realidad: el inicio de la serie no pudo ser más trepidante, con dos equipos completamente entregados a un ritmo de juego frenético. Curiosamente, el que sacó mayor beneficio de la locura colectiva fue la Unión Cántabra, que durante casi quince minutos de juego bordó el baloncesto. Con una efectividad extraordinaria en sus acciones ofensivas y un Pablo Rodríguez prácticamente imparable en el poste bajo, el conjunto dirigido por José Luis Pascual ponía velocidad de crucero rumbo a su segundo título copero. En ese momento, la diferencia alcanzaba la decena de puntos (28-38).
El juego se ralentiza
El técnico sabista, Alfonso Barros, se vio entonces en la imperiosa necesidad de parar el encuentro. La pausa le proporcionó buenos resultados al conjunto torrelaveguense, que no sólo consiguió cambiar la dinámica de partido, sino que además supo disminuir el caudal ofensivo del equipo adversario. El Norteña Roor SAB se acercó hasta la mínima expresión en la recta final del segundo periodo (38-40) y, después de cierto momento de debilidad, con Pablo Rodríguez ejerciendo nuevamente su superioridad en la pintura (50-58), igualó la contienda en el tercero (58-58). Quedaban diez minutos por delante, el tiempo suficiente para desequilibrar la eliminatoria en uno u otro sentido.
La igualada no minó la moral del equipo capitalino. En el último periodo, la Unión Cántabra buscó el premio a la insistencia, a la notable dirección de Javier Tazón a lo largo de todo el partido, a los oportunos puntos de Jorge Terán y, en definitiva, a su buena labor de conjunto. Y lo consiguió, aunque no lo hizo hasta a cuatro minutos para la conclusión, cuando dos triples consecutivos de la escuadra santanderina (uno de ellos, con la firma de Pablo Rodríguez) encabezaron el parcial definitivo de 0-10 (61-73). En ese momento, el desánimo cundió en las pobladas gradas del coliseo torrelaveguense.
Pero como siempre queda tiempo para una reacción, el Norteña Roor SAB agotó la suya echando el resto en una desesperada presión. La fórmula no le pudo salir mejor, porque en apenas minuto y medio los constructores convirtieron en un leve constipado lo que parecía una enfermedad terminal. La UCB perdió seguridad en la subida del balón y los locales lo aprovecharon para empalmar sendos contraataques y culminar el encuentro con sendos triples de sus dos habituales, Alberto de la Guerra (69-77) y Javier Iturregui (72-77). La pregunta es: ¿será suficiente para afrontar con opciones la continuación?