Lleida Bàsquet, campeón de la Liga LEB 2001 |
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Los dos clubs recién descendidos, Baloncesto León y Bàsquet Manresa, parecían dispuestos a olvidar el desenlace más impactante y emotivo vivido nunca en la lucha por la permanencia ACB. Los leoneses habían sido humillados en su propia cancha por su enemigo histórico, Fórum Valladolid, y los manresanos se habían suicidado en un dantesco partido en el Palacio de los Deportes de La Guía. Doce meses después, el destino les había preparado una nueva jugarreta.
Con el dorsal número uno a la espalda, León asomaba por primera vez a las eliminatorias por el ascenso. En ellas escribiría el primer episodio de una rivalidad sin cuartel: su verdugo Menorca Bàsquet dilapidaba sus opciones y se convertiría en la gran bestia negra de sus futuras pesadillas. Los baleares sobrepasaron la serie, pero debieron hincar la rodilla ante el empuje de un mágico Palacio de los Deportes granadino. Con un equipo en plena transición y la cantera por bandera, el CB Granada subía en el momento más inesperado hasta para sus propios aficionados.
La piedra que se interpuso en el camino manresano llevaba por nombre Lleida Bàsquet. Después de la frustante experiencia de la campaña anterior (apartado del ascenso por un último cuarto maldito), el Caprabo recuperaba su entereza mental para asaltar la ACB en la caldera del Nou Congost. Aquella histórica noche de mayo, los ilerdenses comenzaban una meteórica escalada que les abriría, posteriormente, las puertas de Europa. El autor del milagro fue Edu Torres, el mismo hombre que sitúo Andorra en el panorama baloncestís-tico nacional e internacional. |