
La popular fórmula de los galácticos, creada por el ser superior de los blancos, Floren-tino Pérez, ha encontrado su sentido y su eficacia en Torrelavega. Sin duda, la política mueblera basada en la búsqueda incesante de los jugadores de mayor nivel de nuestra región ha logrado crear un indescriptible combinado de jugones que han conseguido un doblete histórico (reeditando la liga de la campaña pasada) y alcanzando la fase final de ascenso a EBA. Temporada de ensueño para los amarillos.
Partían como los grandes favoritos, con un plantel de primera línea con la imperiosa necesidad de demostrar su latente superioridad. La liguilla copera fue un paseo, gracias a un prodigioso inicio en el que vencieron a Baloncesto Laredo con un triple en el último segundo de David Gómez y a la escasa competencia que mostraron los delfines en la fase regular copera. La final a cuatro de Noja iba a ser otra historia. A pesar de superar con comodidad a Leche Altamira, en el encuentro por el título se medían a los locales.
Éxito tras otro
La finalísima respondió a las expectativas creadas, con un partido duro y trabajado en el que los galácticos se apoyaron en Mister Increíble Raúl Respuela (30 puntos y 15 rebotes) para recoger el trofeo que les constataba como campeones del primer torneo del curso. El siguiente objetivo era la liga, otro título de impoluta factura, si exceptuamos el tropiezo de la cuarta jornada ante el Leche Altamira. Un sobresaliente regional que necesitaba la impronta de nuevas cotas.
El sector biprovincial era el gran examen para los amarillos. Sorprendentemente, su principal rival fue el CD Art Chivo (a pesar de ser el cuarto conjunto asturiano). Tras una nueva fase superada con éxito, la gloria les aguardaba en Oviedo, en el sector de Ascenso a EBA. La abultada derrota en el debut ante los anfitriones (por 22 puntos) les descartaba para subir: triste final para una excepcional campaña, que ha fijado unos extraordinarios cimientos para la consecución del ansiado salto a la Liga EBA.