
El conjunto revelación de la temporada ha materializado una gran campaña. El equipo dirigido de manera magistral por el joven talento en los banquillos, Pablo Portilla, y capitaneado por un veterano en estas lides, Sastre Pepín Fernández, ha evangelizado a un grupo novel con un atractivo juego, olvidando el papel de mera comparsa que se les otorgaba en los albores del curso deportivo.
La escuadra capitalina comenzaba su andadura en la Primera División embarcada en el temido grupo de la muerte copero. Con Merkamueble y Baloncesto Laredo como claros cabezas de serie, las dificultades que iban a encontrarse hacia la final four de Noja se presumían infranqueables. Desgraciadamente para sus intereses, los pronósticos se convertieron en realidad y su victoria ante Baloncesto Corrales fue el único atisbo de luz que transmitió el nervioso y atenazado combinado santanderino.
Trayectoria ascendente
La liga fue otra historia muy distinta para los pupilos de Pablo Portilla. Durante la primera vuelta desempeñaron una trayectoria titubeante, encadenando soberbios encuentros con otros donde sufrían espectaculares colapsos ofensivos que les impedían disputar el triunfo. Tres victorias y cuatro derrotas fue el bagaje de la escuadra sindicalista, a un solo triunfo de su hermano rico, Estela Lobos.
Lo que se vislumbraba en la primera vuelta se consumó en la segunda. El juego de los santanderinos comenzaba a alcanzar importantísimas cotas de efectividad. El trabajo de hombres como Jorge Terán o Adrián Saro ganaba protagonismo dentro de un equipo que pedía a gritos pugnar por la cuarta posición. El día llegó: en casa y ante su rival directo (Leche Altamira), se jugaron la última plaza que concedía acceso directo a la Fase Astur-Cántabra. Partidazo (105-92) y el sueño se convertía en realidad tangible.
El sector biprovincial, más que un premio, se transformó en un envenado trofeo de fin de campaña. Los santanderinos no podían sumar ninguna victoria en un grupo con dos conjuntos astures de una entidad descomunal (Oviedo CB y la Atlética Avilesina), más su hermano mayor, Estela Lobos. Poco más se les podía pedir, una experiencia que a la larga enriquecerá a los miembros del club.